Intervenir en los niveles de influencia
individual, familiar y comunitario, considerar las necesidades y los deseos de
los adolescentes, son los principales parámetros de la intervención que realiza
el programa Familias Fuertes, que fue presentado oficialmente por Ledy Zúñiga,
secretaria Técnica de Drogas, este lunes 26 de junio en Guayaquil, al
conmemorarse el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el
Tráfico Ilícito de Drogas.
El proyecto Familias Fuertes fue creado por
la Universidad de Iowa, en 1992, se planteó una intervención primaria para
prevenir el abuso del alcohol y otras sustancias psicotrópicas en adolescentes,
fortaleciendo los lazos afectivos dentro de los hogares.
El objetivo general de este programa es
orientar a las familias a mejorar la salud y el desarrollo de niños, niñas y
adolescentes, previniendo conductas de riesgo a través de la promoción de la
comunicación entre padres e hijos. La meta es fomentar un entorno de protección
del abuso de sustancias y otras conductas que comprometan la salud de los
adolescentes.
Durante su intervención, Zúñiga destacó que
es madre de un adolescente de 15 años de edad por lo que entiende perfectamente
lo difícil que es hablar de drogas con los hijos menores de edad, sin embargo subrayó
la importancia de hacerlo, “Si no lo hacemos nosotros en casa, no solo que les
hablarán de alcaloides en la calle sino que les incitarán a usarlas y debemos
prepararlos para poder decir no y esto solo se logra ganándonos su confianza,
dándoles afecto” agregó la Secretaria de Estado.
El primer país en América Latina en
implementar el Programa Familias Fuertes fue El Salvador. Los resultados
preliminares demostraron efectos positivos en el uso de tabaco, alcohol y en la
prevención de la violencia. Seguidamente la Organización Panamericana de la
Salud (OPS), introdujo el programa también en República Dominicana, Nicaragua,
Perú, Honduras y Chile.
El programa consiste en 7 sesiones de
intervención con las familias para construir estrategias de protección, tanto
para adolescentes como para sus padres. Idealmente cada adolescente asiste con
dos adultos, ya sean estos sus padres o uno de ellos y otro adulto que sea
parte de la vida del adolescente (tío, abuelo, buen amigo de la familia). El
programa incluye una serie de recursos: manuales de enseñanza, modelos para
prácticas individuales y de grupo, así como juegos de dramatización, cambio de
roles y videos para ilustrar los temas.
Primera etapa
En el año 2014 y 2015 iniciaron las
implementaciones del Programa Familias Fuertes en el Ecuador con la
coordinación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
(Unodc), en los ministerios del Interior y de Educación.
En el 2016 se socializó este programa en 26
instituciones educativas beneficiando a 284 familias.
Rosa Arévalo, madre beneficiada, explicó que
decidió formar parte del programa porque en su hogar sus hijos la desobedecían
mucho y se peleaban constantemente, “Tenía miedo que tengan malas amistades que
los induzcan al alcohol y las drogas, con este espacio aprendí a entender sus
necesidades, escuchar sus problemas y ayudarlos, ahora son más afectivos y
responsables” indicó la madre de familia.
Datos adicionales:
El programa Familias Fuertes está basado en
evidencia científica que demuestra la efectividad de trabajar de forma conjunta
con las familias y las y los adolescentes para prevenir el consumo de drogas,
el delito y otros comportamientos de riesgo por parte de la juventud.
El programa consiste en un currículo de desarrollo
de habilidades para padres, adolescentes y la familia como un todo, dividido en
siete sesiones durante las cuales se implementa el uso de videos, talleres de
análisis, juegos educativos y actividades familiares.
“Consideramos fundamental trabajar en
prevención con nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, con nuestros
hijos, porque es en esta etapa en la que se toman decisiones que marcan su
vida. Nuestra meta, lograr que esas decisiones sean saludables”, concluyó Ledy
Zúñiga.



Comentarios
Publicar un comentario